Cultura y Ocio | 10-MAYO-2010
"Por el placer de volver a verla", este viernes en el Teatro Municipal de Valdepeñas
CRDiario
El espectáculo cuenta con los actores Blanca Oteyza y Miguel Ángel Solá
FOTO
CRDiario
El Teatro Auditorio Municipal de Valdepeñas acoge este viernes 14 de mayo a las 21.00 horas, dentro de la Programación Cultural de Primavera, la representación de la obra “Por el Placer de Volver a Verla” una obra dirigida por Manuel González Gil y protagonizada por Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza.
La obra
Un famoso y reconocido autor teatral, también director y –en este caso- actor, nos propone aceptar que “alguien” es único cuando logra despertar en el otro el placer de volver a verle. Y nos invita a pensar que, de no ser eso el amor, tal vez pueda tratarse de lo más parecido al amor. Para probar que es así, y dar sentido a su última pieza teatral, deberá contar con “ella”, esa mujer que hará que su nostalgia adopte el rostro de la felicidad. Ante el público sin prejuicios, ni preconceptos, ni humillaciones, ni miedos, ni desgarros tortuosos, iniciará un viaje al corazón abierto del teatro. Esta pequeña gran obra trata del infinito placer de comprobar que la realidad y la verdad no son la misma cosa. Y que se puede volver a dialogar, emocionar y reír con quien se supone dejó de ser realidad, porque, la verdad, puede traerle cuantas veces quiera.
Reparto
Este espectáculo cuenta con los actores Blanca Oteyza y Miguel Ángel Solá, que vuelven a encontrarse junto con el director Manuel González Gil en las tablas, después de trabajar juntos en la obra “Hoy: El Diario de Adán y Eva”, espectáculo que mantuvieron en cartel con gran éxito de crítica y público durante cuatro temporadas. Ambos actores se ponen a las órdenes de Manuel González Gil, director del exitoso espectáculo “Gatas”. Se trata de una obra de dos únicos personajes, Miguel (Miguel Ángel Solá) y Nana (Blanca de Oteyza), en la que aquél irá desentrañando el perfil de su madre (Nana), quien ha signado su vida y a la que debe, entre otras cosas, el haber despertado su vocación de vivir en y para el teatro.
- Esta es la opinión de los internautas, no de CRDiario
- No está permitido verter comentarios contrario a las leyes españolas, difamatorios, injuriantes o de contenido ilegal
- CRDiario se reserva el derecho a eliminar cualquier comentario ajeno al tema o con publicidad.
¿Te gusta CRDiario? Díselo a tus amigos
Amigos de CRDiario
- La alcaldesa que se subió el sueldo en 10.000 euros pide perdón al pueblo
- Los indignados se plantean denunciar a los partidos que no han retirado su propaganda
- Casi 40 cámaras vigilan "en fase de pruebas" el comportamiento de los ciudadrealeños
- Agresión homófoba en la feria: Nos besamos y en segundos estaba en el suelo sangrando
- Detienen a un guardia civil acusado de atracar dos sucursales bancarias
- "Los discapacitados deben ir al médico, no a los bares ni detrás de los galgos"
- Dicho y hecho. Los villahermoseños revientan la firma de discos de Andy y Lucas
- La alcaldesa que se subió el sueldo en 10.000 euros pide perdón al pueblo
- "Por el placer de volver a verla", este viernes en el Teatro Municipal de Valdepeñas
- Agresión homófoba en la feria: Nos besamos y en segundos estaba en el suelo sangrando
- Lucas-Torres: "Presionan a nivel político lo que no ha ganado en las urnas"
- Los alcaldes del PSOE dejan el encierro porque van a ser recibidos por la Junta
- El rector de la UCLM anuncia un plan de ahorro de 15 millones de euros
- El PP en la Diputación recrimina al PSOE sus protestas contra la reforma laboral
- De Chernóbil a Ciudad Real en busca de salud

Se ha dicho sobre esta noticia...
Muy buena, dan ganas de volver a verla. Te despierta cosas tristes pero son muchas más las bonitas, las tiernas, las que te gustaría seguir sintiendo siempre. Mi marido opina igual, Nos han transportado a tiempos en los que no teníamos que ganarnos la vida y estar permanentemente atiborrados de trabajo y pensamientos grises. Tiempos en los que la responsabilidad era de madre y padre. Ha sido una evocación con todas las letras. Los actores son de otro mundo. Nos encantó la obra. Seguro que volveremos. Marcia Leal.
¡Qué alegría que esta maravilla vuelva a visitarnos a Madrid!
La vi dos veces cuando estuvieron en el Amaya y soñaba con poder ir con mi madre. Ahora ella puede acompañarme.
Soy espectadora empedernida de teatro, pero llevaba años sin sentirme tan agradecida.
Derroche de talento, de belleza y de ternura.
Enhorabuena por esta obra de arte.
Sois geniales. Os queremos con el alma. ¡Qué cosas más bonitas nos ofrecéis siempre. ¡Bravo! desde el corazón
Acostumbrados como estamos al estrépito del insulto, el menosprecio, la traición admitida como normalidad, la mentira, la perversidad, la política del reírse del disminuido, del pobre, del más pequeño, del menos fuerte, puede parecer hasta antigua, Por el placer de volver a verla, una obra de televisión en blanco y negro, o con censura. Pero lo público y lo privado revisten ciertas sorpresas. En el ámbito privado, mi vida, hasta los veinte y pocos, se desarrolló entre seres más parecidos a los de la obra que a los de la realidad televisiva. Seres de carne y hueso y corazón y besos y achuchones. Seres del alma. Y el problema es ése: esta función transcurre en el terreno de la felicidad compartida. Nadie pelea aquí para ocupar un espacio que no le pertenece, por trepar a una fama inmerecida, ni recibir un premio a la nadería. No hay amenazas, ni amedrentamientos, ni imposiciones, ni salvajadas ‘normales’. Ni en el principio, ni en el medio, ni en el fin de la obra, suceden las horrorosas ‘normalidades’ con las que la vida nos despierta y duerme todos los días, aplicándoles un código de atenuantes dentro de la “norma normal” a seguir. Aquí ganan todos, los personajes y los espectadores; dije: ganamos todos. ¿En qué? En comprensión. No hemos vivido en vano. Hay obras de teatro en las que se te obliga a pensar, y hay obras
Maravilla en Santander. Lo mejor que hemos visto en la temporada. No tengo ninguna crítica que hacer, es una pieza teatral que nos ha parecido en todos los sentidos ¡e-x-c-e-l-e-n-t-e!. Formamos un grupo de treinta personas que ocupamos la zona central del José María Pereda. La opinión unánime fue: volvamos mañana a verla. Per, para descracia nuestra, no quedaba una sola butaca a la venta. Una verdadera pena, porque nos arrebató. Una maravilla. Por lo que he leído aquí, compartimos opiniones. Nosotros también la recomendamos. Saludos. Pedro y amigos
A mi madre la quiero con toda mi alma. Acabo de ver la función en el Bulevar de Torrelodones, y con toda mi alma digo que así quiero a mi madre. Y que soy feliz de haber venido hoy al teatro por primera vez en muchos años. Y que entre ese mar de gente con la emoción suelta como yo, en lo único que pude pensar es en mi madre y en lo que le he hecho sufrir y en las alegrías que le he dado. Y que, aquí en casa, sigo besando y estrujando su foto. Madre mía de mi alma, te adoro. Lucía
Excelente. Preciosa obra,generosamente bien interpretada. Qué bien nos hizo a mi hijo y a mí estar allí, juntos. La recomiendo. La recomiendo. La recomiendo. Volveré a verla cuando la vea anunciada. Gracias, Héctor, por haberme aconsejado ir con Pablo. Qué noche más bonita. El Quijano, de bote a bote, y los amigos y los no tanto con cara de haber visto un ángel. Gracias, gracias, actores, técnicos y Ayuntamiento, habéis acertado todos. María Luisa
Brillantes actores en una obra tan profunda como el animarse de cada uno. En mi opinión, aún habiendo aplaudido de pie, los que quedamos en deuda fuimos nosotros; demasiado recatados en la participación, quizás porque todos nos conocemos y nos da cosa expresarnos libremente, por el "qué dirán" tristemente famoso. Esa función, creo que, precisa de la ayuda, del apoyo anímico constante, de la alegría expresa de participar en ella, y podríamos haber hecho más. De todos modos. El recuerdo permanecerá como muy bueno, como un regalo a Valdepeñas que será guardado con mucho cariño. Miguel
No olvidaré que por una noche fui feliz. Gracias, señores teatristas, gracias.
Lola Gómez, de kallejeo.com estuvo en el Auditorio de Valdepeñas, el viernes, viendo "Por el placer de volver a verla", y dice cosas como: "Los diálogos incluyen una espiral de sentimientos que mantienen al espectador en un continuo ir y venir de emociones: risas, llanto..." "En el escenario dos grandes actores, Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza. Miguel Ángel Solá está esplendido en su papel de autor teatral e hijo, y Blanca llena el escenario con su actuación, lo ilumina." "Es una historia emocionante, cercana y para todos los públicos". Y un montón más de cosas tan bonitas como éstas, y, Lola, tiene buen gusto y mejor criterio. Qué penita lo de Manzanares. Toño
Excelente función. Inteligente, amena, alegre, tierna, delicada, sin groserías, con actores como la copa de un pino, entregados a la tarea de que entendiéramos todos y cada uno de los pasos que ese autor da para hablarnos de su incondicional cariño y aceptación a la figura de su madre. ¡Y qué madre! En nombre de todas las personas sensibles y diferentes al común denominador que se divierte con el dolor y la burla y la caricatura deforme que se hace de los seres humanos, gracias por haber llenado nuestro Gran Teatro de Gran Teatro. Eduardo
La he visto tres veces. No os preocupéis, si os habéis quedado sin verla en Manzanares. Ellos volverán el 15 de octubre al mismo teatro en Madrid, el Amaya, que por cierto, también está muy bien, y se quedarán allí un largo tiempo, os lo aseguro. Enhorabuena por las cosas tan bonitas que decís en esta página, con qué calidad escribís lo que escribís. La obra inspira, pero animarse a mostrar los sentimientos en forma de ideas y participarlos con limpieza de manos para abrir un diálogo no es habitual en internet, sin gamberradas, insultos, y modales desdeñosos para con el trabajo del otro. Soy actriz de vocación y maestra desde toda la vida. Esa función, de tan sencilla es mejor, y, de tan sabia es hasta sanadora. Mi cariño. Lola
No os detengáis en lo que no fue. Quedáos con lo que fue. Os regalo un escrito de Manhattan sobre Por el placer de volver a verla que os quitará indignación y os devolverá a las sensaciones de esa brillante obra.
"Hay ausencias que te provocan, con el paso del tiempo, la necesidad de volver a ver a esa persona, aunque solamente sea una vez más Tomar un café con ella y compartir una conversación jalonada de palabras y miradas que te permita satisfacer ese deseo de lo que dejaste sin decir, sin mostrar de ti. Todo parece indicar que hay vida antes de la muerte y no al revés, confirmando que el tiempo que vivimos es mejor emplearlo en reducir a la mínima expresión todo aquello que no dijimos o dejamos en el tintero de los "si pudiera"... que finalmente quedan condenados al imposible de una vida mejor de la que nadie nos ha enviado fotos. Porque "si pudieras volver a verla" es una expresión que merecen todas aquellas personas a las que amas y que están hoy al alcance de tu mano. No pudiste elegir el tiempo que te ha tocado vivir, pero puedes hacer lo que quieras con el tiempo que te han dado. Tú decides. Por el placer de volver a verla. Solá y Oteyza. Un lujo teatral inigualable." Manhattan.
Difundid esto, que no nos agobie lo que quiere permanecer impasible, no vale la pena.
Estupenda obra de teatro. Fui con casi toda mi familia (once, entre 14 y 80 años). Pues no hemos dejado de hablar de ella. No sé si es fácil hacer reír y llorar, pero con nosotros lo han logrado. No suelo intervenir en este tipo de encuentro de opiniones, pero, creo que es necesario que sepamos valorar estas excepciones que deberían formar parte de nuestro tesoro. Alguien, una compañía de teatro, con su enorme dignidad y un cariño extremo por su tarea y por nosotros, nos ha regalado algo plagado de audacia, y nombro así al amor. Sinceramente, pasarán los años, y en casa, de vez en cuando, aparecerá el nombre de Nana, y quizás ni recordemos el de la actriz que tan maravillosamente bien lo interpretó, pero ¿quién no tiene una Nana en su casa? ¿Quién no la ha tenido? Ha sido una especie de rebelión de la memoria, para todos: catorce el menor, ochenta el mayor, y con tema para rato, gracias al placer de volver a verla. Podría haber ido más gente al teatro, sí, pero nosotros no faltamos.
Yo también sentí vergüenza, Pilar. Pero no estoy de acuerdo en lo de pasotismo; es indiferencia. Indiferencia ante los regalos que se nos hacen, o desconfianza, porque ¿por qué han de regalarnos nada, si siempre nos han quitado? ¡Es que la más cara de las butacas del Gran Teatro costaba la friolera de diez euros! ¿Tienes idea de la cantidad de cervezas que uno puede pimplarse por diez euros? En Madrid pagué setenta y cinco por tres plateas, para poder verles y tuve que comprarlas con tres semanas de anticipación porque estuvieron a lleno diario los dos meses. ¿Diez euros?... Seis cervezas y la tele, que eso es la "realidad" y que es "gratis"; las cirugías de Belén Esteban, las groserías, la nada; las campanadas, ¡y que se nos atraganten las uvas a los que le pedimos a la vida otra cosa! ¿Ciudad Real, dices? Allí estaré. Por tercera vez.
No creo que cincuenta, pero que no llegábamos a cien darlo por hecho. Me quedé pensando: ¿les valdrá la pena hacer tantos kilómetros a esos artistas, para encontrarse con un bonito teatro, pero casi vacío? Hoy, a quienes encontraba por las calles, les preguntaba ¿cómo te has perdido esa función? Las excusas han sido dignas del polvo que nos cubre. Algo nos pasa y no es bueno. Mis disculpas, no por el aparente pasotismo ante los hechos importantes, sino por no haber podido gritar más bravos de los que grité ni aplaudir más fuerte de lo que aplaudí. El escaso público que os acompañó ayer salió feliz de haber vivido Por el placer de volver a verla. Dudo que merezcamos el Gran Teatro que tenemos, ni las funciones sencillamente enormes como ésta, que a veces nos permiten gozar. ¡Sí los "festejos varios" y los litros y litros de vino y las tripas como anclas para soportar estos vientos! Bien amarrados siempre. Que nada nos lleve lejos y menos un sueño. Gran función; delicada, amable, tierna, inteligente. Sé que estarán por Ciudad Real. Allí iré.
Pues, aquí, en Manzanares, habremos sido cincuenta en el Gran Teatro, no muchos más. Una función como pocas veces se nos ofrece, para todos: padres, hijos, abuelos, que a todos nos haría bien un baño de calidad así de vez en cuando. Excelente función. Y clara como el agua clara. Actores estupendos, que lo dieron todo para un puñado de buenos espectadores que intentamos suplir con toda nuestra energía la falta de manos para aplaudir. Todos emocionados, y quiero creer que todos, porque quien no disfrutó de tanta muestra de arte: o está muerto y nadie se lo ha dicho, o nació de un trozo de cartón piedra. Flores para esta gente estupenda que nos ha dejado con el alma sin peso y la sonrisa a más no poder.
Disculpad, parece que me ha pasado lo mismo que a Guijarro Blanco, que me he excedido. Retomo hasta finalizar: "Recomiendo a todos esta pequeña cuota de ilusión, de magia, de ternura, de otra mirada al día a día. Nos pusieron en pie. Nos hicieron gritar ¡bravo!. Y reir. Y llorar Y sentir. Y pensar. Y vinieron ellos hasta nuestra casa, a traernos una buena noticia, entre tanta mala". Gracias por vuestra atención. Alberto.
Valdepeñas se puso de pie ante esos actores. El teatro no estaba lleno como lo merecía esa función. Mitad de aforo, quizás. Ella, deliciosa; él de una personalidad que se impone: un actorazo. La obra, no llega a ser una obra cumbre, como el mismo personaje en su calidad de autor lo admite, pero nos removió a todos. No amargamente, entiéndase, nos removió por la suma de lo que cada uno (lo hablábamos, luego, entre amigos), ha sentido a lo largo de la vida por, con, lejos o en los brazos de su madre. La mia nos dejó hace poco tiempo y no hay día que pase sin pensar en ella. Pero esta función de teatro, sencilla y profunda ficción, me hizo sentirla nuevamente, oir su voz, recordar sus luchas para enderezarme cuando veía que el viento del mundo me iba a doblar, o romper. Sonreí mucho, casi todo el tiempo; pero, a medida que el final se iba acercando -y pese a la desubicación de una señorita acomodadora que se cansó de hacer sonar sus tacones de aquí para allá en el momento menos oportuno, y de pasarnos la linterna por los ojos más de una vez-, me encontré llorando, como un niño feliz de haber encontrado algo perdido. Recomiendo a todos esta pequeña cuota de ilusión, de magia, de ternura, de otra mirada al día a día. Nos pusieron en pie. Nos hicieron gritar ¡bravo!. Y reir. Y llorar Y sent
el guijarro blanco(cont.). Miguel Ángel Solá rompe la ligera membrana de la magia que separa el arte de la realidad.
El espectador se ríe con esta comedia de verdades no tanto por las muescas de humor de la obra, sino por la verosimilitud en la interpretación de los actores. Anna Caballé cuenta que el escritor Albert Cohen se desesperó cuando su madre murió en Marsella bajo la ocupación nazi, mientras él estaba inmovilizado en Londres. Como no puede acompañarla en sus últimos momentos, escribe “El libro de mi madre”, donde vuelca todo su desconsuelo por la pérdida. En cambio, Tremblay nos puede traer de nuevo a la madre fallecida, gracias al sortilegio del teatro.
La obra acaba de terminar funciones en Madrid y empieza a hacer “bolos” por toda España, atentos.
Agustín Guzmán del Buey
Porque una madre es una madre
Nada más cierto que una madre quiera explicárselo todo, todo, todo, a su hijo de once años, incluso aquellas cosas que no entiende pero de las que sabe cómo hacerse la escurridiza para dejarle satisfecho.
Así es la madre de “Por el placer de volver a verla” de Michel Tremblay, una cosa tan asombrosamente tierna que da pena que se vaya del escenario y se convierta de nuevo en Blanca Oteyza.
En esta obra se tiene en cuenta sólo lo que es más auténtico en el hombre, esa pasión por amar de verdad. La obra de Tremblay es un mentís a los ajustes de cuentas que muchos artistas han realizado con sus progenitores, como el caso de Jules Renard y su “Pelo de zanahoria”, o la “Carta a mi madre” de Georges Simenon, en la que el escritor se lamenta de haber recibido todos los elogios del mundo por parte de los extraños, pero nunca de su propia madre; o la tristeza de Paul Auster hablándonos de un padre de pedernal en “La invención de la soledad”.
Tremblay nos lleva a un punto donde todos convergemos: la madre es insustituible, no por unas virtudes específicas sino por ese lazo invisible de pertenencia con su hijo, que el parto no logró desligar. Solá y Oteyza son la pareja de actores más importante del panorama iberoamericano. Solá tiene tanta verdad en el arranque de la obra que rompe la ligera membrana de
Es sencillamente acojonante la función. Los actores son de otro mundo, nunca nadie me introdujo en una historia como ese hombre; y ella: era ¡mi mamá!, ¡y mi abuela también! Solá y Oteyza son dos actores cuyos nombres deberían figurar en la gran muralla china, ja, ja, ja... como en la obra el que escribió -pinta a tu madre y pintarás el mundo-, y si no han de estar allí, mi corazón es ya para ellos la más grande de las murallas. Fantástica tarde. Y Paco, mi niño grande, mi novio de siempre, sigue hoy con los ojos que se le llenan de lágrimas cada dos por tres, porque perdió a su mami hace nada, y le han quedado cosas por decirle. Ojalá todo el teatro fuera así, tan simple, tan intenso, tan profundo y tan vital. Y la sala es muy bonita y cómoda, y está impecable, lo que es mucho decir. No la conocía. La recomiendo, y a esa función le deseo laaaaargaaa viiiidaaaaa!!!!